martes, 24 de septiembre de 2013

Paseos urbanos y semi-urbanos de Aranda de Duero, capital de la Ribera del Duero.

 
 Con la proximidad del otoño, la climatología comienza a ser menos estable y puede venir bien tener preparada alguna ruta menos “campestre” que las habituales de este blog para, caso de lluvia, estar cerca de un café calentito. Por ello hoy hablaremos de caminos dentro de la población de Aranda de Duero y muy cercanos al casco urbano.

En Aranda de Duero tenemos la suerte de contar con varias rutas peatonales bien marcadas, de buen firme y fáciles, buena parte dotadas de alumbrado público permitiendo caminatas nocturnas. Suman hasta 25 km., lo que da para caminatas de entre 10 minutos y 6 horas, pudiendo hacerse independientemente o enlazarlas seguidas, prácticamente, sin repetir tramos.

Las rutas:

-           Ya hemos hablado en este blog (05 09 2013) de que a cinco minutos de coche desde Kinedomus Bienestar tenemos el parque de la Virgen de las Viñas. Tiene 4 km., ida y vuelta, desde el centro de Aranda.

-           GR 14: parte final de la 9ª etapa (San Esteban de Gormaz a Aranda de Duero, de 31 km.), siempre cercano al río, muy bien señalizado. Se accede a él en cualquier punto de la población al paso del Duero. Entra en Aranda por la ribera norte, junto al Puente Conchuela. Sale del casco urbano por la pasarela roja, en el Parque del Barriles, por la ribera sur, tras recorrer 1 km. por la zona más urbana y animada; se prolonga luego otros 4 km. hasta el límite del polígono industrial Allendeduero. Más allá continua la 10ª etapa, hacia SanMartín de Rubiales.

- Parque General Gutiérrez, al suroeste de la población, cuenta con  recorrido perimetral interior y exterior (1,5 km.) y una red de caminos siempre arbolados que lo cruzan. El parque se sitúa entre los polígonos residencial e industrial de Allendeduero.

- Parque Burgo de Osma, entre el Puente Mayor y La Amable, en el margen sur del río Duero, circuito de 4 km.

- Parque de la Huerta, entre el deportivo Príncipe de Asturias y el Puente Conchuela, donde enlaza con el GR 14. Son 2 km. ida y vuelta.

- Carril bici / peatonal a Sinovas, asfaltado con 7,5 km., ida y vuelta.

- Carril Bici / peatonal urbano, de la antigua carretera de Valladolid que, desde el puente Mayor, en 2 km. conecta con el Recinto Ferial y con el Parque General Gutiérrez.

- Camino peatonal del río Bañuelos, desde el Parque del Barriles (conexión con el GR 14), hasta el Parque del Bañuelos, de 1,5 km., (conexión con el carril bici – peatonal de Sinovas).

- Y por supuesto la Riberadel Duero,

¡Feliz jornada!.

En Kinedomus Bienestar, os ofrecemos toda la información que necesitéis para la preparación de vuestra ruta no dudéis en contactar con nosotros si deseáis más información.
 

sábado, 14 de septiembre de 2013

Ruta por Fresnillo de las Dueñas: Senderismo, Monte y Bodega Histórica

Acabamos de recorrer la ruta que queríamos sacar en el blog y, directamente, sin esperar a nada más, llegamos a casa y ya  le damos al teclado para contarlo. Y es que la sensación que nos ha dejado el paseo ha sido impresionante. Sufran  condenación eterna lenguaje y nuestra mala cabeza, si no nos ayudan a transmitir lo que en este momento sentimos:

La tarde ha estado varias horas bajo la amenaza de tormenta, pero finalmente, todo ha quedado en nada; la tormenta se ha diluido, como viene ocurriendo durante gran parte de este tardío pero largo verano del 2013. La tarde ha quedado llena de esa típica luz ocre, rayos de sol filtrados por girones de nube, e inundada del rojo-amarillo crepuscular; los suaves vallejos y laderas se expandían, alargaban su sombra las cepas, los matorrales, los regueros, el arbolado, contra lo que rompía la rastrojera.

El espectáculo de color, no obstante, hay que buscarle en los puntos, preferiblemente altos, y perspectiva adecuados. No basta mirar; hay que ir.

El recorrido lo habíamos ya hecho en muchas ocasiones, pero no con coincidencia de hora y puntos de observación y ha resultado que la sorpresa nos aguardaba en los recodos, a la entrada y salida del monte, a medio camino, al transponer un grupo de encinas, de sabinas o de pinos…, continuamente. Ha sido impresionante.

La ruta: sobre las 6 de la tarde, hora ya poco calurosa, hemos partido a pié de Kinedomus Bienestar y atravesado la vega en dirección al monte del cercano pueblo de Fresnillo de las Dueñas; siguiendo el camino más directo y, por cerca del depósito de agua del pueblo, abandonamos el llano y pasamos el canal buscando el monte, en el que entramos después de un par de km. aproximadamente. Cabría hacer esta aproximación en coche, ahorrando el tiempo y la monotonía de la vega que, en todo caso, contemplaremos más a gusto, luego, desde lo alto.

Ya en el monte hemos ido eligiendo sendas casi al azar, buscando las más sinuosas, las más escondidas, las más frondosas, las más bonitas (o, al menos, las que más nos gustan); teniendo en cuenta solo la dirección de vuelta a la vega, por si teníamos la mala (o buena) idea de caminar hasta anochecer… En las lomas, en los caminos, en las laderas, nos hemos empezado a topar con el paisaje y la luz que antes contábamos…

No esperamos a la noche (no es luna llena) y a eso de las 8 y media estábamos en el barrio de las bodegas de Fresnillo, tomándonos un descanso, un tomate con sal recién cogido de la huerta y un trago de vino casero, mientras charlábamos con un grupo de amigos sentados al fresco del atardecer a la puerta de la bodega. ¿Qué más se puede pedir?.

La ruta, por supuesto, como siempre decimos, se puede hacer con cuantas variantes se quiera, en función de la forma física, de las ganas, del tiempo, del estado de la atmósfera; se puede hacer en sentido contrario, más larga o corta, por la mañana...; por supuesto, también  en bici, a caballo…, incluyendo el vino, el tomate, etc.

¿Os apetece repetir la experiencia?. En Kinedomus Bienestar, os ofrecemos toda la información que necesitéis para la preparación de vuestra ruta.

¡Feliz jornada!.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Senderismo alrededor de Aranda de Duero: Monte Costaján, Parque de la Virgen de las Viñas y Bodega Histórica de la Ribera del Duero

¿Qué tal, hoy, un paseo conjuntando el entorno rural de Aranda de Duero, - Monte de Costaján -, con dos de sus elementos más singulares, tradicionales y atractivos, su patrona la Virgen de las Viñas y las antiquísimas bodegas históricas?.


Unos minutos de coche desde Kinedomus Bienestar, para acercarnos el santuario de la Virgen de las Viñas, patrona de Aranda de Duero, al norte de la población, desde donde iniciamos el recorrido a pié que proponemos a continuación.
 
Con el coche a la sombra, partimos hacia el norte, travesamos el pinarcillo de la Virgen, la circunvalación y tomamos dirección al monte de Costaján, a la sombra de cuyas encinas, pinos, robles, etc., caminaremos siguiendo las sombreadas, sinuosas y entretenidas sendas que lo entrecruzan. Terminado el recorrido por el monte, otro camino, entre cultivo de cereal y viñas, nos devuelve hacia la ermita de la Virgen de las Viñas, al parque y paseo del mismo nombre y, por Fuente Minaya, entramos en Aranda y nos acercamos al centro histórico para visitar una bodega histórica subterránea.
En el monte el aroma a jara, a pino, a bálsamo, el colorido vuelo de mariposas, libélulas…, casi a ras del verdor o del suelo, las pequeñas aves, en lo alto las grandes; los múltiples verdes (jaras, jóvenes y viejos pinos resineros y piñoneros, enebros, sabinas, robles, encinas…), las cerradas laderas y barrancos, las tortuosas sendas, delicia de los ciclistas de montaña, la luz filtrada por las hojas y el leve aplauso de unas contra otras con que celebran nuestro paso, impulsadas por la casi constante brisa o, con más entusiasmo, si por el recio viento del oeste. Nos gusta…, más, nos apasiona el monte. Por eso hablamos tanto del monte.

 
El pinarcillo de la Virgen, también merece un comentario: es lugar de perenne sombra y descanso, de juegos de cartas, conversación, almuerzos y meriendas. En él jubilados y ardillas compiten por el deseado y sabroso piñón. ¡Y son, sólo, “cuatro” árboles…!.

Arandade Duero, capital de la Ribera del Duero, suficientemente documentada y ya dotada de otros servicios de guías y demás, no es objetivo de este blog, más interesado en la actividad deportiva en  la naturaleza, así que no vamos, aquí, a entreteneros con relatos sobre su historia, riqueza monumental o museística, etc. Haremos, sí, una breve reseña sobre la ermita de la Virgen de las Viñas por ser el punto de inicio del paseo y sobre las bodegas, porque aprovecharemos la visita a una para refrescarnos exteriormente del calor del paseo, e interiormente con el rico vino clarete, tomado del jarro o del porrón:

La imagen de la Virgen de las Viñas, según la tradición llevada de las tierras de Lara a las del Duero y ocultada para protegerla de los moros, se habría aparecido al pastor que encontró su imagen, indicándole el lugar en que se debía construir su ermita. El pastor como prueba del portento, presentó en Aranda un racimo de uvas maduras y llenas, pese a estar por completo fuera de temporada. Juan I de Castilla (1358-90), habría hecho ampliar, mejorar y/o construir una de las primeras ermitas. Con anterioridad Aranda y la Ribera, habrían comenzado a plantar los campos con vides y horadado el subsuelo con túneles para la elaboración y conservación del vino. Diversos reyes, según era tradición, visitaron en el pasado a nuestra Patrona (recordemos sus visitas a San PedroRegalado, en la Aguilera, del que Isabel I, tras la toma de Granada, se llevó una mano - ruta de 08 07 -), uno de cuyos vestidos pudo pertenecer a la reina Margarita de Austria (1480-1530), esposa de Felipe III, que lo habría donado en 1605, dando gracias por la curación del futuro Felipe IV, a la sazón en Aranda y enfermo. El actual edificio data del XVII y la fiesta mayor es cada domingo siguiente al 8 de septiembre, día de la Virgencilla. Las fiestas de Aranda continúan durante la semana. Frente al santuario, a cuyos pies está Aranda, hay un magnífico parque y paseo que une a población y Patrona.

 
Del parque de la Virgen de las Viñas, la anécdota de que, habiendo sido hasta los años 80 magnífica olmeda, refugio de enamorados a la vez que campo de aventura para los chicos, la grafiosis terminó con los olmos, a la vez que con todos los de España. Perdimos, evidentemente, pero – consolémonos, puesto que la cosa no parece tener remedio -, de seguir los olmos, seguramente no se hubieran plantado los ciruelos japoneses que, hoy, ocupan la parte central de parque, ciruelos magníficos todo el año, pero especiales en época de floración, en que sus enormes copas, asombrosamente blancas, proporcionan un bellísimo e impresionante espectáculo; salvando todas las distancias, nos trae a la memoria los almendros de Medina Azahara. Esta es la parte positiva.

Las bodegas históricas: La bodega más antigua de que parece haber noticia, puede estar en Caleruega, a unos 20 km. al este de Aranda, la llamada Cava de Alfonso VIII y sería de 1.170. Sin datación gráfica de las bodegas de Aranda, siendo la población más importante de la zona una vez consolidada la frontera sur del Duero, sería también de las primeras poblaciones en cultivar, elaborar, conservar y sacar al mercado el muy a preciado vino de la Ribera, constituyendo las bodegas un elemento imprescindible en ese proceso. Actualmente se contabilizarían hasta 7 km. de túneles horadados bajo las casas del casco antiguo, muy buena parte de ellos bien cuidados y / o recuperados, cuando un número indefinido, pero seguro que no pequeño de bodegas o naves se ha hundido, acenagado, tapiado, etc. en siglos de uso, intercambio, etc. y, contemporáneamente, en décadas de nuevas construcciones, abandono y olvido; su construcción, adivinamos, fue una labor ingente en recursos, tiempo y esfuerzo, considerada la profundidad (entre 9 y 11 m.), dimensiones (unos 3 x 5 m.), arquerías de sillar, mamposterías... De 1.503, un singular pleito y expediente (archivo de Simancas) demuéstrala  un desarrollo ya pleno del negocio vinícola y del trazado subterráneo Arandino. No atrevemos a asegurar que la tarea necesitó el trabajo de varios de los siglos precedentes.

¡Feliz jornada!.

En Kinedomus Bienestar, os ofrecemos toda la información que necesitéis para la preparación de vuestra ruta.

jueves, 22 de agosto de 2013

La Senda de las Aromáticas (Fresnillo de las Dueñas, BURGOS)

Os proponemos hoy una bonita cercana ruta, pues transcurre por la ribera sur del río Duero, en buena parte a través de terrenos próximos a Kinedomus Bienestar, por los términos de las localidades ribereñas de Fresnillo de las Dueñas y de Fuentespina.
La ruta es bien bonita e interesante, encontrando una significativa variedad de elementos ambientales, paisajísticos y culturales típicos de la Ribera del Duero. Se trata de un PR (sendero de pequeño recorrido, señalado por marcas blancas y amartillas) descrito en la guía de senderos de la Ribera como “BU 161”, de hasta casi 17 km. y unas 4 horas de caminar (personal bien entrenado no menos de 3), pero adaptable, según gustos, tiempo y ganas a diversas opciones, ya que el trazado permite acortar o retornar en varios puntos; siendo circular, es realizable en ambos sentidos, sin que la dificultad suba a causa de su orografía: todo son llanos y pendientes suaves (solo 215 m. de ascenso total).
Los aspectos urbanos, monumentales, artísticos, etc., de Fresnillo y Fuentespina están descritos en este mismo Blog, en las rutas de 08 y 23 de julio reciente, por lo que evitamos repetirnos aquí. Aconsejamos, sí, contar con tiempo suficiente para, como mínimo, hacer un pequeño paseo; también por la zona de bodegas donde, con un poco de suerte, podemos incluso ser gratificados con un trago de clarete fresquito y hasta con una parrafada a la sombra, con el paisano de turno, tras el saludo o comentario atinado.
Partimos de Kinedomus Bienestar a pié, ya que el hotel está muy cerca de la salida / llegada de Fresnillo y de alguno de los tramos de la propia ruta. Por la linde de la parcela este (ahora un perfectamente practicable rastrojo) accedemos a un camino que nos lleva a Fresnillo y su plaza mayor. Al fondo de la plaza, detrás de la fuente de San Pedro, un panel señala el inicio del sendero e informa de lo más significativo.
La senda es siempre un cómodo camino y está bastante bien señalizada, pero en los cruces conviene ir atento porque a veces, sin sitio ideal para la marca, ésta puede estar no muy a la vista o algo antes o después del cruce. Actualmente se construye la autovía del Duero y, a la ida desde Fresnillo, llegando al canal de Guma, puede haber alguna dificultad. Hay que buscar el paso bajo la autovía, atravesar el canal y tomar hacia la izquierda, hasta encontrar nuevamente la marca.
Tras haber atravesado la vega, en el km. 3.5 de la ruta, a la derecha, se deja el camino del canal y entramos en el monte. Para nosotros ésta es la zona más bonita y, también, la más cómoda en días de calor o de viento y frío. No sabemos muy bien el motivo, pero lo cierto es que nos gustan sobremanera estos caminos y sendas del bosque serpeando entre las encinas, pinos, carrascas, robles, sabinas…, uno siente que está en “su sitio” entre estos aromas a encina, a jara, a tomillo, a resina… En los días de calor tenemos una maravillosa sombra y hasta una pizca de brisa, vale, pero la sensación de pasear por aquí en los días de frió – incluso de nieve -, bien abrigados, protegidos del viento por la barrera de árboles, esa sí que es una sensación única.
Aproximadamente desde el km. 7 de la ruta, se deja el monte y se baja hacia la vega, sobre cuya ladera sur se tiende en, adelante, el camino que se acerca hasta el canal de Guma para rebotar y, remontando de nuevo la suave ladera, dirigirse a Fuentespina, al pricipio entre el cereal; entre viñas a la llegada a esa localidad e inicio de la vuelta hacia el este, para descender nuevamente a la vega a medida que retornamos a Fresnillo.
Una vez en las cercanías de la vega (kms. 9 a 11), es muy fácil, si no se quiere hacer la ruta entera, descender hasta el canal, atravesarlo y, por cualquiera de los diversos puentes y múltiples caminos, dirigirse a Fresnillo y KinedomusBienestar, a la vista durante gran parte del recorrido.
Esta ruta bien pudiera llamarse de los ferrocarriles abandonados o algo parecido, puesto que es el ferrocarril un elemento con el que continuamente nos encontramos: al salir y regresar a Fresnillo, el antiguo Valladolid – Ariza, junto al que habremos caminado algún pequeño tramo ya casi oculto por la vegetación, tras décadas sin pasar trenes; cerca de Fuentespina, también por dos veces, habremos pasado sobre el ferrocarril Madrid – Burgos, también abandonado – recientemente en este caso y tras pocos años de uso, aunque comenzado a construir en los años 20 del siglo pasado - y al regreso y en los aledaños de Fuentespina. Da verdadera pena leer la historia de ambos y tanto esfuerzo en vano, dejado a su suerte, tantas posibilidades perdidas por no se sabe bien que motivos; o al menos los ciudadanos de a pie no somos capaces de entender los motivos, especialmente cuando en gran parte de Europa, espejo en el que se supone que España se mira, el tren es el rey – o casi – del transporte terrestre.
También preside buena parte de la ruta la chimenea de la antigua azucarera de Aranda de Duero, hoy abandonada y destrozada por los amigos de lo ajeno, que han encontrado en las instalaciones su coto particular. Fue una industria muy importante en la zona, tanto para los agricultores (remolacha azucarera), como para el mundo laboral. Hoy es solo historia y, suponemos, espera un nuevo empujón inmobiliario para sacarle un último y sabroso jugo.
Bueno, dejemos a un lado los abandonos y apartemos de nosotros las notas tristes, que hoy se trata de caminar un poco, disfrutar del paisaje, de los pájaros, del aroma de los campos de Castilla y de mover las piernas y el corazón.
¡Adelante y feliz jornada!.
 
La ruta es perfectamente apta, también, para bici y moto todo terreno o caballo.
EnKinedomus Bienestar, disponemos de la guía de senderos y de folletos resumen de la ruta. También os ofrecemos información para la preparación de vuestra ruta y la posibilidad de hacerla guiada.

jueves, 15 de agosto de 2013

Ruta por el Río Riaza: de Montejo de la Vega a la Presa Linares del Arroyo.

Os proponemos hoy una interesante y muy bella ruta. Transcurre junto al río Riaza y, partiendo de Montejo de la Vega de la Serrezuela, llega a la presa de Linares del Arroyo, pasando por la zona más abrupta del cañón del río, sobre todo desde la senda que da acceso al Casuar.
Esta zona pertenece al parque natural de la Hoces del Riaza, a unos pocos minutos en coche de Kinedomus Bienestar, zona muy conocida y visitada. Sin embargo, no nos resistimos a traerla a estas escapadas, ya que es una de nuestras rutas favoritas.
Partimos de Kinedomus Bienestar en coche y con dos posibilidades:
a)  Nacional 122, a la izquierda, hacia Soria; en Vadocondes, a la derecha, a Santa Cruz de la Salceda, de aquí hacia la C–114 y, ya hasta la Presa de Linares, dejando el vehículo en el aparcamiento al inicio de la cuesta de bajada al pié de presa (acceso restringido para vehículos a motor).
b) Seguir nota anterior hasta Santa Cruz de la Salceda y luego (cambio) hacia Fuentelcesped y Montejo de la Vega de la Serrezuela. En realidad esta opción es nuestra preferida.
Opción a): bajar por la carretera hasta la presa, cruzar el río y seguir el camino hasta la ermita románica (ruinas) del Casuar. Luego, por la senda de la Cuesta del Convento, ascender durante 400 m, hasta un semillano que atravesamos para, nuevamente, ver el río, que ha dibujado aquí dos bonitos meandros. Seguimos la senda otro km. y estaremos en el camino de Montejo. Un buen sitio para, si no queremos andar los 3.6 km. hasta el pueblo, comer el bocadillo, reponer líquidos y volver. Hay buena sombra y un par de bancos.
Opción b): Ya en el pueblo de Montejo de la Vega de la Serrezuela, podemos visitar la casa del parque de las Hoces del Riaza, para entender mejor el origen del mismo y la fauna y flora que nos encontraremos. Para comenzar la ruta justo pasado el cauce molinar, tomar, a la izquierda, el camino que, por la vega, nos lleva al este, hacia el parque natural Hoces del Riaza. En vehículo se pueden hacer 2 km., hasta un puente, donde hay que aparcar. Seguimos camino durente 1,6 km. hasta unos 100 m. antes de su fin, una senda (hay indicador) bien marcada asciende por la ladera durante unos metros, para luego trazar a la izquierda más suavemente. Nos lleva hasta la Cuesta del Convento y el Casuar; desde aquí, un camino, y la presa; es el trayecto de la opción a, pero en sentido inverso.
Interés especial de la ruta por:
-     Las ruinas de la ermita románica del Casuar, resto de un antiguo monasterio.

-     El camino entre el Casuar y la presa, junto al río y casi todo él abovedado por carrascas y otros árboles típicos del bosque mediterráneo y de ribera. También en este tramo, cercana ya la presa, el espectacular puente del ferrocarril, a 70 m. sobre el camino.

 
-     A cualquier hora, pero especialmente a 1ª, casi garantizado ver algún corzo. Bajan del monte por la hierba fresca y a beber en el río. Hemos visto también zorros, tejones, ardillas...
-     Pájaros. Destacan águilas, alcones, alimoches... El más abundante y rey del parque, el buitre leonado; espectacular planeador del que no nos cansaremos de observar durante la ruta. Sus masivos aterrizajes del atardecer, son un espectáculo difícilmente igualable. En realidad, el parque se creó a iniciativa de Félix Rodríguez de la Fuente, principalmente, para recuperación de esta especie, en aquéllas fechas en peligro.
-     El conjunto del restaurado molino de Montejo de la Vega y su entorno.
-     La pesca, sobre todo de la trucha.
-     El sistema kárstico (piedra caliza), gastado y roto por milenios de acción (erosión) del río, lluvias, deshielos, vientos…, que ha producido un discontinuo y poco uniforme conjunto de barrancos, meandros, cantiles, oquedades, que se distribuyen desde la zona inundada cercana a la presa, aguas arriba, hasta el Casuar, principalmente. Ello ha facilitado la colonización de rapaces y carroñeras, especialistas en colgar sus nidos en los abismos.
-     Los aromas del río, de las carrascas (sí, el río, las carrascas…, huelen), de los variados tipos de hierbas y arbustos aromáticos, del aire…
Entre los meses de enero y julio (época de nidificación y cría), el acceso está controlado, por lo que es preciso registrarse en las entradas del parque. No hablaremos de lo que debe ser nuestro comportamiento en el Parque (y en cualquier otro sitio, claro); a estas alturas todos tenemos suficiente información.
 
Distancias:
-     Aparcamiento a la presa, 3 km.
-     Presa al Casuar, 5 km.
-     Senda del Casuar al camino de Montejo, 2 km.
-     Montejo al puente (restrinción vehículos), 2 km.
-     Puente a senda Casuar, 1,5 km.
 
Esto para que se pueda valorar y medir trayectos y lo que se quiere o puede caminar, porque el máximo total, ida y vuelta son 28 km., el mínimo 11km (2 h.) , desde el puente límite para coches (lado de Montejo), hasta el aparcamiento de la bajada a la presa, requiere prever un segundo coche para ese punto. Las combinaciones son diversas, como se ve. Otras combinaciones: subir al puente de la vía, pasar el túnel hasta el embalse… ¡Si estás un poco entrenado, adelante y feliz jornada!.
 
No queremos despedirnos sin recordaros que si necesitáis cualquier información para la preparación de vuestra ruta, no dudéis en poneros en contacto con Kinedomus Bienestar.








martes, 6 de agosto de 2013

Escapada en piragua por el Duero, tramo Kinedomus Bienestar (Aranda de Duero) - Fresnillo de las Dueñas


Ayer estuvimos de excursión con las piraguas por el Duero;  y nos lo pasamos genial, así que hoy vamos a contar ese otro modo de hacer un rato de sano ejercicio, tomar el aire y el sol y de disfrutar de una nueva perspectiva de esta siempre interesante Ribera delDuero.

El ejercicio físico en el agua es cosa parecida al ejercicio en tierra. Con tiempo bueno y soleado, salimos ligeros de ropa y nos damos cremita; si no tan bueno, con varias capas de ropa, al menos al principio. Hemos remado en días de calor y el mayor peso era la provisión de agua; en invierno (más con el río helado), ropa de montaña, aunque al entrar en calor haya que quitarse casi todo, porque avanzar con frío – más si hay que romper el hielo -, es exigente. A alguno le sonará raro esto de ir en piragua con el río helado, pero no será la primera vez que lo hacemos como se puede ver en el siguiente video.
Dejemos aventuras del invierno y vayamos a la ruta de hoy, el tramo a que aludimos es de aguas tranquilas ya que una presa aguas abajo contiene el cauce y limita la corriente. En realidad gran parte del Duero, hoy, son aguas tranquilas o con rápidos muy suaves, pequeñas corrientes. Una ruta sin riesgo.
 
 
El esfuerzo, el que tú decidas: más ritmo, velocidad y distancia o, al contrario, más tranquilidad. Eso sí la ruta está marcada en parte: desde el lugar en que echas la piragua al río, solo cabe navegar o aguas arriba (contra corriente), o aguas abajo (a favor de la corriente); ahí no hay alternativa, aunque sí hay muchos sitios de los que partir y a los que llegar. Así que distancia y tiempo, según ganas y disponibilidad. A modo de ejemplo, con compañeros noveles ayer hicimos como 7 km en unas dos horas, parando a hacer fotos, a ver pájaros… Una bonita ruta y un buen paseo.

Hay, claro, más posibilidades que las aguas tranquilas, hay zonas con rápidos potentes, deshielos o lluvias, épocas en que la corriente es muy fuerte o en que el cauce se desborda y ocupa áreas de ribera por donde circunstancialmente se puede navegar… Mucha adrenalina, muy divertido, pero, para eso hay que saber, tener experiencia… Hoy este comentario no va de eso; quizás más adelante.

¿Que qué podemos hacer en el río? Pues lo de siempre, más o menos: ver los pueblos, los campos, las montañas…; solo hay que desembarcar (no siempre hay un buen sitio, ni es fácil llegar al pueblo, al paisaje)… No, vale, es broma; hemos dicho una perspectiva diferente. En realidad, en el río, estamos en el punto más bajo posible del territorio y,  limitados por el casi constante talud y / o por la vegetación. La mirada suele, pues, traernos un horizonte cercano, ya que el río rara vez camina recto. Pero en el río está la mayor sensación de aventura; estamos ante lo desconocido, nos trae de manera intensa aquella sensación de explorador que de pequeños sentíamos en las tardes de verano, con los amigos del pueblo o del camping en la playa…, atentos solo a lo próximo, al siguiente paso en el monte, el río, la laguna, la cueva, a la siguiente rama a que agarrar…, a cuándo encontrarías un ser extraño, algo que cazar, un tesoro, al enemigo…, la aventura.

Recorrer el río es un gozo para los sentidos; estéticamente es precioso, una maravilla, continuamente una postal, un lienzo; está el aleteo, el canto de los pájaros, el viento en las hojas, el agua fresca o cálida en las manos, la sensación de paz, incluso de soledad, de aislamiento y lejanía del mundo, el olor a vegetación, a verde, a vida, a las plantas aromáticas… De vez en cuando, cualquiera que sea el sentido de nuestra marcha – aguas abajo o arriba – hay que darse la vuelta y dar un vistazo al tramo recorrido, para apreciar el dibujo en las dos caras de la moneda, mirar el follaje al trasluz o iluminado, el dibujo de la sombra de los árboles en la lámina de agua…

¿Qué podemos ver desde el río?. ¡Pues el río!. De ninguna otra manera lo vemos tal cual es: no desde puentes, no desde los paseos de los encauces o de las llamadas recuperaciones de ribera - ¿recuperación?, ¿la ribera no era del río y al río se lo hemos tomado prestada? -, a que tanto se han aficionado nuestros munícipes en los últimos años. Reconocemos que queda bien, queda bonito y asequible a todo el mundo, para deporte, para pasear... Pero no es el río. El río es naturaleza, es un lugar salvaje, cambia año a año, estacionalmente…, a su antojo; igual derriba la ribera y árboles enormes, arrastrándoles aguas abajo, que impulsa con su sabia a otros hacia el cielo. El río cierra y abre caminos playas, islas…, llena el cauce de carrizo o lo arrumba a su placer. El río – la orilla – también es selva (o casi): cientos de especies crecen exuberantes, se mezclan y entretejen, pinchan, pican, cortan, enredan, esconden una tímida fauna…; de la menos tímida, aunque siempre mantienen la distancia, los pájaros: garzas, martín pescador, anátidas (patos, para entendernos), imprevisibles vuelos de golondrinas, vencejos... De la fauna acuática, más que nada vemos boqueos, algún salto o remolinos de barbos, carpas, y otros pequeños pececillos; sobre la lámina de agua los aclaraguas (zapateros), libélulas, mariposas continuamente de un lado para otro…

En el río podemos pensar que más allá de la orilla, del talud, están los lugares por los que ayer hemos caminado o que, tal vez, visitaremos mañana; ayer, por ejemplo, asomaba al río la espadaña de la iglesia parroquial de Fresnillo, una de las localidades del Duero más próximo a Aranda, a que hemos aludido ya en otras rutas, como la Vid, Vadocondes, Villalba, Castrillo (ver ruta días 8 y 23 07) o Berlangas y Roa… También, más allá de la orilla, el otro río que nos lleva: planteles de vid asolando el verde de los racimos, que pronto serán mosto… Y más allá, en las rastrojeras, en los perdidos, los rebaños de churras, otro buen motivo para acercarse a esta tierra: el insuperable lechazo asado.
 
¡Feliz jornada!.
 
En Kinedomus Bienestar, puedes informarte o aclarar cualquier cuestión respecto de vuestra ruta.

martes, 30 de julio de 2013

Ruta de BTT – bicicleta de montaña -, Cuesta de la Mata

Esta vez la ruta la presentamos como deportiva y de cierto nivel; es decir, para personas medianamente entrenadas; un  poco por su kilometraje, aunque tampoco sus 43 km. son para tanto, y porque, aunque no sea muy técnica, sí que – por algunas pendientes - requiere manejar la bici de montaña con soltura y práctica.

 
Salimos de Kinedomus Bienestar ya sobre la bici de montaña que, por los términos y caminos de Fresnillo, Aranda, Fuentespina, Milagros y Torregalindo, sus primeros 17 km., nos lleva al punto para nosotros más significativo de esta ruta, el alto de La Mata (938 m.), en la margen sur del Río Riaza y a algo más de medio camino entre las anotadas localidades ribereñas de Milagros y Torregalindo. Es un punto que nos tiene subyugados: superados el 1.5 km. de distancia y los 100 m. de desnivel del alto sobre el río, nos abre el paisaje limitado al sur por la Serrezuela de Pradales y Peñacuerno (1380 m.). La depresión entre ambos, su conjunto de alcores y mesetas, caminos, arroyadas y barrancos, montes, arboledas, labrantío, perdidos..., se nos antoja un caleidoscopio de tonos, colores, sombras y perspectivas, que, con los giros atmosféricos, el giro de las estaciones, de los días y, aun, de las horas y hasta de los minutos, siempre  nos parece de postal, o de lienzo. Merece la pena dedicarle un rato; mientras podemos recuperar el aliento y reponemos fuerzas.

Otro día más propicio dedicaremos este blog a una ruta hasta Peñacuerno, también muy interesante; un poco más larga.

Desde el alto de la Mata, tras dar cuenta del bocadillo, barritas…, en descenso, iniciamos el ataque a los aproximadamente 26 km. restantes. Hay que bajar al arroyo de Riofresno (generalmente seco), para, luego, remontar hasta el pueblo de Pardilla, cuyos caminos seguiremos dirección norte, hacia Milagros - nuevamente el Río Riaza -, luego Fuentelcesped y el arroyo de la Nava, desde donde saltaremos al Duero por la divisoria intermedia, acercándonos y bajando a Fresnillo, pasando por el barrio de Bodegas, para terminar, nuevamente, en Kinedomus Bienestar, donde con una sesión de masaje, y / o de SPA y una buena comida, repararemos el desgaste sufrido y nos dispondrán para seguir disfrutando del día o de semana y de la Ribera del Duero.

Imagen 1, croquis de la ruta:

El perfil de la ruta (ver imagen 2) demuestra que no hay grandes desniveles ni largos ascensos, si bien sí que, como continuamente cambiamos de valle, sube y baja en igual medida. En general, los porcentajes no superan el 8 o 10, pero, entre sus tramos, algún descenso o ascenso es superior al 15 % y / o tiene alguna pequeña dificultad técnica; concretamente en la bajada a Fuentespina desde el Carpio, hay una pequeña trialera y terreno suelto; hacia Milagros, por el camino de la autovía, corto descenso (50 m.) de hasta 18 % y, también, terreno suelto. En la Cuesta de la Mata, un tramo de unos 300 m. supera el 16… Entretenido, como se puede apreciar.

Imagen 2 – perfil -

En general hay buenos caminos, pero en algún punto puede ocurrir que por escaso tránsito, siembra (ej.: enlace de Arroyofresno; por suerte, hay una rodera reciente de un tractor), etc., la vegetación se haya apoderado del paso; sobre todo en años de mucha lluvia y calor, como el presente, en que la vegetación es asombrosamente frondosa. Hemos recorrido la ruta hace poco y no tiene problemas, pero no sobra ir atento a hoyos u obstáculos nuevos.
Hoy, el objetivo, ha sido deportivo, no proponiéndose visita a los propios pueblos, edificios históricos, bodegas modernas, etc., pero a veces son paso obligado porque allí están los puentes; es decir, que oportunidad sí hay. Además, las rutas no la hacen los libros o las guías, los mapas o, ni siquiera, los blogs o las webs, hoy tan impuestas, si no cada cual a los mandos de su bici, moto, zapatillas...; es decir, que la ruta Kinedomus Bienestar – Cuesta de la Mata, en realidad, la haces tu, amigo lector, y te permite tantas variantes como tu gusto o humor del día te sugieran. Eso, sí, en Kinedomus Bienestar, si nos visitas o consultas, te ayudamos a organizar tu jornada.

Esta ruta se recorre también, ahora en verano, para tomar el sol. Te aclaramos: no esperes tramos a través del bosque, por sombra…, aunque no faltan sitios para rellenar de agua (hace falta beber mucha) el bidón, ni sombra para descanso.

Ya sólo advertir que Castilla, está cambiando de colores – los ha cambiado, casi, ya -; se agotan las espigas, que sólo esperan la recogida. Quedarán sobre la tierra sus largos pedestales, tendidos, y, aun en pié, sus pacíficos cañones, a la espera del arado. Quedan, aun, entre el rubio pajizo, multitud de manchas verdes, diferentes tonos de pinares, frutales y arboledas, la dulce remolacha, la socorrida patata, el girasol, maíz, las frondosas cepas al cuidado de las uvas, futuro fermento de alianza y amistad…, ¡queda mucho para ver!.