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lunes, 18 de noviembre de 2013

De marcha por la confluencia de las provincias de Burgos, Segovia y Soria.


Aunque ya hemos pasado en alguna ocasión anterior por esta zona, merece volver a este blog, por la cantidad de posibilidades y alternativas que tiene, tanto estéticas, como deportivas, patrimoniales, gastronómicas, vinícolas, etc. De hecho se nos quedarán cosas en el tintero y tendremos que retornar. Hoy, como excusa, una bonita ruta para BTT: 2,5 h., unos 38 km y 300 m. de ascenso acumulado, todo por buenos caminos, salvo senda en los 4 kms. que tiene la meseta Muela - Cuerno Blanco, sector todo él por encima de los 1.000 m. de altitud y con unas vistas impresionantes en todo su contorno, sobre el valle y Ribera delDuero, al norte, y el de la Nava, al sur, especialmente desde el Cuerno.

Si lo que se quiere es caminar, se puede dejar el coche en las Viñas de Castillejo, cerca de la Virgen del Monte, visitar la ermita rupestre y, luego, a través del camino de las Viñas, ascender a la meseta y avanzar hasta el Cuerno (ida y vuelta, 12 km, 3 h.) o, llegando en coche hasta las Viejas, al pié este de la meseta, ascender y caminar hasta Cuerno Blanco (ida y vuelta, 7 km., 2 h). El horario, calculado con tiempo para fotos, incluido.

Con la bici, desde Kinedomus Bienestar, habremos pasado por Vadocondes, donde tomamos el RG 14 (Senda del Duero, gran parte de ella junto al río; espectacular) hasta el Monasterio de los RR.PP. Agustinos de La Vid, para, por Valcastro dejar el Duero y subir (por el monte arbolado de la Vid) a las Viñas de Castillejo. Tras recorrer la meseta y bajar Cuerno Blanco (bajada técnica), nuevamente buenos caminos nos acercan al monte y pueblo de Fresnillo y a Kinedomus Bienestar. Todo este trayecto configura un variado paisaje y una ruta y jornada notables.

Lugares que recomendamos son los pueblos de Fresnillo, Vadocondes (puentes del ferrocarril y medievales sobre el Duero y el llamado Seco), el Monasterio de la Vid, el valle de Valcastro, La Virgen del Monte, las Viñas y pueblo de Castillejo de Robledo, el sector Muela – Cuerno Blanco, el monte de Fresnillo…, todo ello en medio de un otoño, un noviembre, unas temperaturas, unos colores, un ambiente setero… ¡si tienes tiempo, visítanos y no te lo pierdas!.

Recomendables en lo gastronómico Fresnillo (La Casa del Cura y Río Duero), la Vid (RRPP Agustinos y el Lagar de Isilla) y Castillejo de Robledo (Venta de Corpes, con su cocido de puchero). Respecto al vino: Vadocondes (Cachopa), La Vid (el Lagar de Isilla) y Castillejo de Robledo (varias bodegas)

¿Quieres venir y disfrutarlo?.

En Kinedomus Bienestar, tenemos a tu disposición toda la información y ayuda para preparar la ruta.

¡Feliz jornada!

Referencias: 
-  Vadocondes
-  La Vid
-  Castillejo de Robledo
-  Blog, fechas 01, 07 y 23 de julio 2013


jueves, 31 de octubre de 2013

Alto de San Lorenzo, Gumiel de Hizán (Burgos)

 
 
Hoy toca una ruta de bien chula: desde Kinedomus Bienestar, pasamos por Aranda de Duero, Gumiel de Hizán y el Cristo de Reveche, para llegar al Alto de San Lorenzo, a 982 m. de altitud (Kinedomus, 804 m.). El retorno, nuevamente por Gumiel, luego hacia Villanueva, Vadocondes y Fresnillo.
En total unos 65 km. con sólo 500 m. de ascenso total acumulado, pendientes del 7,5 %, máximo y siempre por camino; es decir, fácil.
Para presentártela hemos repetido la ruta en bici de montaña, un poco en plan deportivo (3 h) y sin entretenernos mucho en  paisajes, patrimonio, fotos, etc., puesto que lo conocemos bastante. Si te decides a hacerla así, es planteamiento acertado. Si lo que quieres es conocer la Ribera del Duero o, concretamente, la zona por donde transcurre, la opción sería ir parando, observar, hacer fotos, etc., a la par que aprovechar para beber, relajarse, comer el bocadillo, etc.
A cualquier hora, pero especialmente a las primeras de la mañana y al atardecer, no será excepcional avistar corzos, jabalíes, zorros, etc., aparte otra fauna menor y, como siempre, los pequeños y grandes voladores.
Aunque parezca que la ruta está concebida como conjunto y específica para BTT, nada impide, por supuesto, utilizar cualquier otra modalidad, hacerla parcialmente, etc. En moto TT o a caballo, no estaría nada mal.
La ruta transcurre por paisajes variados: caminos verdes (GR 14 y Virgen de las Viñas) de Aranda, páramos, vegas, arboledas, pinares, etc. o poblaciones tan características como Gumiel y Vadocondes, lugares y puntos siempre seductores. Ahora, además, con el otoño, las aradas y la vendimia finalizando, luz, rocío, plantas y tierras se conjugan para ofrecernos colores y ambientes realmente espectaculares.
De las poblaciones de la ruta pueden verse reseñas en este mismo blog, fechas: 8 y 23 de julio pasados. También en:
-     Aranda de Duero
-     Vadocondes
¿Quieres venir y disfrutarlo?.
En Kinedomus Bienestar, tenemos a disposición toda la información y ayuda para la preparación de la ruta.
¡Feliz escapada!
 

sábado, 14 de septiembre de 2013

Ruta por Fresnillo de las Dueñas: Senderismo, Monte y Bodega Histórica

Acabamos de recorrer la ruta que queríamos sacar en el blog y, directamente, sin esperar a nada más, llegamos a casa y ya  le damos al teclado para contarlo. Y es que la sensación que nos ha dejado el paseo ha sido impresionante. Sufran  condenación eterna lenguaje y nuestra mala cabeza, si no nos ayudan a transmitir lo que en este momento sentimos:

La tarde ha estado varias horas bajo la amenaza de tormenta, pero finalmente, todo ha quedado en nada; la tormenta se ha diluido, como viene ocurriendo durante gran parte de este tardío pero largo verano del 2013. La tarde ha quedado llena de esa típica luz ocre, rayos de sol filtrados por girones de nube, e inundada del rojo-amarillo crepuscular; los suaves vallejos y laderas se expandían, alargaban su sombra las cepas, los matorrales, los regueros, el arbolado, contra lo que rompía la rastrojera.

El espectáculo de color, no obstante, hay que buscarle en los puntos, preferiblemente altos, y perspectiva adecuados. No basta mirar; hay que ir.

El recorrido lo habíamos ya hecho en muchas ocasiones, pero no con coincidencia de hora y puntos de observación y ha resultado que la sorpresa nos aguardaba en los recodos, a la entrada y salida del monte, a medio camino, al transponer un grupo de encinas, de sabinas o de pinos…, continuamente. Ha sido impresionante.

La ruta: sobre las 6 de la tarde, hora ya poco calurosa, hemos partido a pié de Kinedomus Bienestar y atravesado la vega en dirección al monte del cercano pueblo de Fresnillo de las Dueñas; siguiendo el camino más directo y, por cerca del depósito de agua del pueblo, abandonamos el llano y pasamos el canal buscando el monte, en el que entramos después de un par de km. aproximadamente. Cabría hacer esta aproximación en coche, ahorrando el tiempo y la monotonía de la vega que, en todo caso, contemplaremos más a gusto, luego, desde lo alto.

Ya en el monte hemos ido eligiendo sendas casi al azar, buscando las más sinuosas, las más escondidas, las más frondosas, las más bonitas (o, al menos, las que más nos gustan); teniendo en cuenta solo la dirección de vuelta a la vega, por si teníamos la mala (o buena) idea de caminar hasta anochecer… En las lomas, en los caminos, en las laderas, nos hemos empezado a topar con el paisaje y la luz que antes contábamos…

No esperamos a la noche (no es luna llena) y a eso de las 8 y media estábamos en el barrio de las bodegas de Fresnillo, tomándonos un descanso, un tomate con sal recién cogido de la huerta y un trago de vino casero, mientras charlábamos con un grupo de amigos sentados al fresco del atardecer a la puerta de la bodega. ¿Qué más se puede pedir?.

La ruta, por supuesto, como siempre decimos, se puede hacer con cuantas variantes se quiera, en función de la forma física, de las ganas, del tiempo, del estado de la atmósfera; se puede hacer en sentido contrario, más larga o corta, por la mañana...; por supuesto, también  en bici, a caballo…, incluyendo el vino, el tomate, etc.

¿Os apetece repetir la experiencia?. En Kinedomus Bienestar, os ofrecemos toda la información que necesitéis para la preparación de vuestra ruta.

¡Feliz jornada!.

jueves, 22 de agosto de 2013

La Senda de las Aromáticas (Fresnillo de las Dueñas, BURGOS)

Os proponemos hoy una bonita cercana ruta, pues transcurre por la ribera sur del río Duero, en buena parte a través de terrenos próximos a Kinedomus Bienestar, por los términos de las localidades ribereñas de Fresnillo de las Dueñas y de Fuentespina.
La ruta es bien bonita e interesante, encontrando una significativa variedad de elementos ambientales, paisajísticos y culturales típicos de la Ribera del Duero. Se trata de un PR (sendero de pequeño recorrido, señalado por marcas blancas y amartillas) descrito en la guía de senderos de la Ribera como “BU 161”, de hasta casi 17 km. y unas 4 horas de caminar (personal bien entrenado no menos de 3), pero adaptable, según gustos, tiempo y ganas a diversas opciones, ya que el trazado permite acortar o retornar en varios puntos; siendo circular, es realizable en ambos sentidos, sin que la dificultad suba a causa de su orografía: todo son llanos y pendientes suaves (solo 215 m. de ascenso total).
Los aspectos urbanos, monumentales, artísticos, etc., de Fresnillo y Fuentespina están descritos en este mismo Blog, en las rutas de 08 y 23 de julio reciente, por lo que evitamos repetirnos aquí. Aconsejamos, sí, contar con tiempo suficiente para, como mínimo, hacer un pequeño paseo; también por la zona de bodegas donde, con un poco de suerte, podemos incluso ser gratificados con un trago de clarete fresquito y hasta con una parrafada a la sombra, con el paisano de turno, tras el saludo o comentario atinado.
Partimos de Kinedomus Bienestar a pié, ya que el hotel está muy cerca de la salida / llegada de Fresnillo y de alguno de los tramos de la propia ruta. Por la linde de la parcela este (ahora un perfectamente practicable rastrojo) accedemos a un camino que nos lleva a Fresnillo y su plaza mayor. Al fondo de la plaza, detrás de la fuente de San Pedro, un panel señala el inicio del sendero e informa de lo más significativo.
La senda es siempre un cómodo camino y está bastante bien señalizada, pero en los cruces conviene ir atento porque a veces, sin sitio ideal para la marca, ésta puede estar no muy a la vista o algo antes o después del cruce. Actualmente se construye la autovía del Duero y, a la ida desde Fresnillo, llegando al canal de Guma, puede haber alguna dificultad. Hay que buscar el paso bajo la autovía, atravesar el canal y tomar hacia la izquierda, hasta encontrar nuevamente la marca.
Tras haber atravesado la vega, en el km. 3.5 de la ruta, a la derecha, se deja el camino del canal y entramos en el monte. Para nosotros ésta es la zona más bonita y, también, la más cómoda en días de calor o de viento y frío. No sabemos muy bien el motivo, pero lo cierto es que nos gustan sobremanera estos caminos y sendas del bosque serpeando entre las encinas, pinos, carrascas, robles, sabinas…, uno siente que está en “su sitio” entre estos aromas a encina, a jara, a tomillo, a resina… En los días de calor tenemos una maravillosa sombra y hasta una pizca de brisa, vale, pero la sensación de pasear por aquí en los días de frió – incluso de nieve -, bien abrigados, protegidos del viento por la barrera de árboles, esa sí que es una sensación única.
Aproximadamente desde el km. 7 de la ruta, se deja el monte y se baja hacia la vega, sobre cuya ladera sur se tiende en, adelante, el camino que se acerca hasta el canal de Guma para rebotar y, remontando de nuevo la suave ladera, dirigirse a Fuentespina, al pricipio entre el cereal; entre viñas a la llegada a esa localidad e inicio de la vuelta hacia el este, para descender nuevamente a la vega a medida que retornamos a Fresnillo.
Una vez en las cercanías de la vega (kms. 9 a 11), es muy fácil, si no se quiere hacer la ruta entera, descender hasta el canal, atravesarlo y, por cualquiera de los diversos puentes y múltiples caminos, dirigirse a Fresnillo y KinedomusBienestar, a la vista durante gran parte del recorrido.
Esta ruta bien pudiera llamarse de los ferrocarriles abandonados o algo parecido, puesto que es el ferrocarril un elemento con el que continuamente nos encontramos: al salir y regresar a Fresnillo, el antiguo Valladolid – Ariza, junto al que habremos caminado algún pequeño tramo ya casi oculto por la vegetación, tras décadas sin pasar trenes; cerca de Fuentespina, también por dos veces, habremos pasado sobre el ferrocarril Madrid – Burgos, también abandonado – recientemente en este caso y tras pocos años de uso, aunque comenzado a construir en los años 20 del siglo pasado - y al regreso y en los aledaños de Fuentespina. Da verdadera pena leer la historia de ambos y tanto esfuerzo en vano, dejado a su suerte, tantas posibilidades perdidas por no se sabe bien que motivos; o al menos los ciudadanos de a pie no somos capaces de entender los motivos, especialmente cuando en gran parte de Europa, espejo en el que se supone que España se mira, el tren es el rey – o casi – del transporte terrestre.
También preside buena parte de la ruta la chimenea de la antigua azucarera de Aranda de Duero, hoy abandonada y destrozada por los amigos de lo ajeno, que han encontrado en las instalaciones su coto particular. Fue una industria muy importante en la zona, tanto para los agricultores (remolacha azucarera), como para el mundo laboral. Hoy es solo historia y, suponemos, espera un nuevo empujón inmobiliario para sacarle un último y sabroso jugo.
Bueno, dejemos a un lado los abandonos y apartemos de nosotros las notas tristes, que hoy se trata de caminar un poco, disfrutar del paisaje, de los pájaros, del aroma de los campos de Castilla y de mover las piernas y el corazón.
¡Adelante y feliz jornada!.
 
La ruta es perfectamente apta, también, para bici y moto todo terreno o caballo.
EnKinedomus Bienestar, disponemos de la guía de senderos y de folletos resumen de la ruta. También os ofrecemos información para la preparación de vuestra ruta y la posibilidad de hacerla guiada.

martes, 6 de agosto de 2013

Escapada en piragua por el Duero, tramo Kinedomus Bienestar (Aranda de Duero) - Fresnillo de las Dueñas


Ayer estuvimos de excursión con las piraguas por el Duero;  y nos lo pasamos genial, así que hoy vamos a contar ese otro modo de hacer un rato de sano ejercicio, tomar el aire y el sol y de disfrutar de una nueva perspectiva de esta siempre interesante Ribera delDuero.

El ejercicio físico en el agua es cosa parecida al ejercicio en tierra. Con tiempo bueno y soleado, salimos ligeros de ropa y nos damos cremita; si no tan bueno, con varias capas de ropa, al menos al principio. Hemos remado en días de calor y el mayor peso era la provisión de agua; en invierno (más con el río helado), ropa de montaña, aunque al entrar en calor haya que quitarse casi todo, porque avanzar con frío – más si hay que romper el hielo -, es exigente. A alguno le sonará raro esto de ir en piragua con el río helado, pero no será la primera vez que lo hacemos como se puede ver en el siguiente video.
Dejemos aventuras del invierno y vayamos a la ruta de hoy, el tramo a que aludimos es de aguas tranquilas ya que una presa aguas abajo contiene el cauce y limita la corriente. En realidad gran parte del Duero, hoy, son aguas tranquilas o con rápidos muy suaves, pequeñas corrientes. Una ruta sin riesgo.
 
 
El esfuerzo, el que tú decidas: más ritmo, velocidad y distancia o, al contrario, más tranquilidad. Eso sí la ruta está marcada en parte: desde el lugar en que echas la piragua al río, solo cabe navegar o aguas arriba (contra corriente), o aguas abajo (a favor de la corriente); ahí no hay alternativa, aunque sí hay muchos sitios de los que partir y a los que llegar. Así que distancia y tiempo, según ganas y disponibilidad. A modo de ejemplo, con compañeros noveles ayer hicimos como 7 km en unas dos horas, parando a hacer fotos, a ver pájaros… Una bonita ruta y un buen paseo.

Hay, claro, más posibilidades que las aguas tranquilas, hay zonas con rápidos potentes, deshielos o lluvias, épocas en que la corriente es muy fuerte o en que el cauce se desborda y ocupa áreas de ribera por donde circunstancialmente se puede navegar… Mucha adrenalina, muy divertido, pero, para eso hay que saber, tener experiencia… Hoy este comentario no va de eso; quizás más adelante.

¿Que qué podemos hacer en el río? Pues lo de siempre, más o menos: ver los pueblos, los campos, las montañas…; solo hay que desembarcar (no siempre hay un buen sitio, ni es fácil llegar al pueblo, al paisaje)… No, vale, es broma; hemos dicho una perspectiva diferente. En realidad, en el río, estamos en el punto más bajo posible del territorio y,  limitados por el casi constante talud y / o por la vegetación. La mirada suele, pues, traernos un horizonte cercano, ya que el río rara vez camina recto. Pero en el río está la mayor sensación de aventura; estamos ante lo desconocido, nos trae de manera intensa aquella sensación de explorador que de pequeños sentíamos en las tardes de verano, con los amigos del pueblo o del camping en la playa…, atentos solo a lo próximo, al siguiente paso en el monte, el río, la laguna, la cueva, a la siguiente rama a que agarrar…, a cuándo encontrarías un ser extraño, algo que cazar, un tesoro, al enemigo…, la aventura.

Recorrer el río es un gozo para los sentidos; estéticamente es precioso, una maravilla, continuamente una postal, un lienzo; está el aleteo, el canto de los pájaros, el viento en las hojas, el agua fresca o cálida en las manos, la sensación de paz, incluso de soledad, de aislamiento y lejanía del mundo, el olor a vegetación, a verde, a vida, a las plantas aromáticas… De vez en cuando, cualquiera que sea el sentido de nuestra marcha – aguas abajo o arriba – hay que darse la vuelta y dar un vistazo al tramo recorrido, para apreciar el dibujo en las dos caras de la moneda, mirar el follaje al trasluz o iluminado, el dibujo de la sombra de los árboles en la lámina de agua…

¿Qué podemos ver desde el río?. ¡Pues el río!. De ninguna otra manera lo vemos tal cual es: no desde puentes, no desde los paseos de los encauces o de las llamadas recuperaciones de ribera - ¿recuperación?, ¿la ribera no era del río y al río se lo hemos tomado prestada? -, a que tanto se han aficionado nuestros munícipes en los últimos años. Reconocemos que queda bien, queda bonito y asequible a todo el mundo, para deporte, para pasear... Pero no es el río. El río es naturaleza, es un lugar salvaje, cambia año a año, estacionalmente…, a su antojo; igual derriba la ribera y árboles enormes, arrastrándoles aguas abajo, que impulsa con su sabia a otros hacia el cielo. El río cierra y abre caminos playas, islas…, llena el cauce de carrizo o lo arrumba a su placer. El río – la orilla – también es selva (o casi): cientos de especies crecen exuberantes, se mezclan y entretejen, pinchan, pican, cortan, enredan, esconden una tímida fauna…; de la menos tímida, aunque siempre mantienen la distancia, los pájaros: garzas, martín pescador, anátidas (patos, para entendernos), imprevisibles vuelos de golondrinas, vencejos... De la fauna acuática, más que nada vemos boqueos, algún salto o remolinos de barbos, carpas, y otros pequeños pececillos; sobre la lámina de agua los aclaraguas (zapateros), libélulas, mariposas continuamente de un lado para otro…

En el río podemos pensar que más allá de la orilla, del talud, están los lugares por los que ayer hemos caminado o que, tal vez, visitaremos mañana; ayer, por ejemplo, asomaba al río la espadaña de la iglesia parroquial de Fresnillo, una de las localidades del Duero más próximo a Aranda, a que hemos aludido ya en otras rutas, como la Vid, Vadocondes, Villalba, Castrillo (ver ruta días 8 y 23 07) o Berlangas y Roa… También, más allá de la orilla, el otro río que nos lleva: planteles de vid asolando el verde de los racimos, que pronto serán mosto… Y más allá, en las rastrojeras, en los perdidos, los rebaños de churras, otro buen motivo para acercarse a esta tierra: el insuperable lechazo asado.
 
¡Feliz jornada!.
 
En Kinedomus Bienestar, puedes informarte o aclarar cualquier cuestión respecto de vuestra ruta.

lunes, 8 de julio de 2013

Escapada por los pueblos entorno a Aranda (I)

Antes de hablar de rutas, quisiéramos hacer un comentario sobre otra vertiente de la vida arandina y ribereña, La Cultura, inseparable de nuestro vivir diario y que, en la ocasión, viene perfectamente al caso por tener relación con el agua, elemento siempre presente de una u otra manera en este blog: el pasado sábado, 29 de junio de 2013, Pedro Ojeda Escudero (profesor y “aficionado” a las Letras y al Agua) - blog La Acequia -  y Javier García Ribó (fotógrafo y “aficionado” a Transmitir con sus imágenes), en la Librería Bayo, de Tinín y Marisa, en la c/ Bejar de Aranda, presentaron su libro “Esguevas”, el cual recomendamos encarecidamente.

Para ilustrar el alcance del significado del encuentro Aranda / Esguevas, a continuación dos párrafos del agradecimiento de Pedro tras su visita:

“… hubo también una certera guía por las bodegas que recorren el subsuelo de Aranda. En alguna de ellas quise detener el tiempo para buscar el corazón que pareció habérseme parado hace tiempo, cuando hasta los duraznos enloquecían. Al ascender a la superficie todo me pareció más claro, más evidente, más limpio. Las antiguas bodegas de estas tierras tienen el poder sanador de los laberintos cuyos enigmas son descifrados...”

“… contribuyó mucho el grupo de amigos que reunió Tinín para agasajarnos, a los que agradezco el tiempo que nos dedicaron de forma tan cariñosa, y su invitación a comer en Casa Florencio, lechazo asado y ensalada en buena compañía. El tiempo trascurre así de una forma en la que todo adquiere el ritmo humano del que este mundo quiere despojarnos a mordiscos…”

Otro día podemos hablar algo - ¿Por qué no? - de veranos culturales, conciertos, teatros, etc.

Son matices diferentes, también, significativos de esta tierra antaño peleada y fronteriza y, hoy, por todos disfrutada y por todos compartible. Con ello, claro, esperamos animaros a visitarnos. ¿Te apuntas?.

Vamos ya con la propuesta de Escapada Para Todos, que va de pueblos y a los pueblos, hoy en día, se va en auto o en moto. De entre las interesantes rutas que pueden por de Aranda de Duero y el sur de la provincia de Burgos y limítrofes, bien en la zona de denominación de origen Ribera del Duero, bien incluyendo áreas externas, nos hemos fijado hoy en una que circunvala Aranda y que puede dar completa idea de la zona, su pasado, su hoy, su vida y, tal vez, su futuro. A ver qué tal se da.

Motorizados, partimos de Kinedomus Bienestar, en la nacional 122, salida de Aranda de Duero a Soria, hacia oriente, aunque por aquí se dice que, para viajar, mejor por la mañana hacia Valladolid, a occidente y por la tarde a Soria, por aquello de que, a la inversa el sol dará en los ojos, molestando la conducción. Tampoco será grande el problema, pues el trayecto es corto no afectará salvo que se madrugue bastante y el sol esté, aun, bajo.

El primer pueblo es el muy cercano de Fresnillo de las Dueñas, donde podemos ver:

- En la plaza mayor, la iglesia parroquial de La Natividad, gótico de principios del XVI, con retablo del XVII, imágenes de los evangelistas, atribuidos a Diego de Siloé, y bello artesonado bajo el coro.
- Ermita de San Pedro de Bourges, santo que milagrosamente hizo brotar la fuente que abastece el pueblo, en la plaza mayor y junto a la ermita, caso verdaderamente singular.
- Mirador y paseo sobre el Duero.
- También es singular Fresnillo porque, junto a Aranda y rodeado de viñedos, prácticamente no es vinícola, ni tiene bodegas industriales; sí un barrio de bodegas y lagares muy particular (de lejos, otro pueblo), a 1.5 km., distancia notable para lo habitual.
 
A otros 5 km, por la misma N. 122, aparece Vadocondes, que bien merece un poco de callejeo, pues conserva buena parte de su ambiente tradicional, su arquitectura histórica: “el propio caserío, Arco de la Puerta Burgos, Arco de la Puerta Nueva , Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Puente de Hierro (antiguo ferrocarril Valladolid Ariza), Seco y sobre el Duero (medievales), Rollo Jurisdiccional…”,  moderno, el Puente de Hierro (antiguo ferrocarril Valladolid Ariza) sobre el Duero, interesante pero con cierto peligro si de caminar sobre él se trata.
En Vadocondes el GR 14 toma la margen sur del Duero, con un estupendo paseo de buen camino y junto a la orilla del río. Otro día será.

Para entrar a Vadocondes habremos tomado la BU 930 y continuaremos girando, a unos 350 m. de atravesar el Río Duero, a la izquierda, hacia Zazuar, a otros 5.5 klm., a través del bosque de la Calabaza, de unas 3000 hectáreas y el más importante pulmón de la Ribera.

En Zazuar, la monumental iglesia parroquial y el rollo de justicia, las bodegas antiguas, que, cuando, en general, se construyeron en una colina o elevación cercana a los pueblos, es Zazuar el que está en torno a las bodegas, a la leve elevación en que se horadaron, muestra de los recursos y capacidad de los antiguos vinateros, para elaborar y cuidar el vino a su gusto. En Aranda y otros las bodegas históricas están bajo de las viviendas. Hay, desde luego, buenos motivos para ello. En el caso de Zazuar podemos acercarnos al tema con la anécdota de que cuando hay lluvias torrenciales – de vez en cuando -, el pueblo se inunda en mayor o menor medida; jamás las bodegas.

Otra curiosidad de Zazuar: tiene aun tres pozos públicos en sus calles, hoy simple ornato, que, antaño, servirían para que los vecinos se abastecieran de agua (mala, según el Diccionario Madoz, 1845), cuando lo habitual en nuestros pueblos son las fuentes públicas de las que Zazuar conserva una (sic., Madoz, “dos de buenas aguas: delgadas y saludables”).

El topónimo Zazuar, en el que nos hemos fijado por su no directa traducción, al contrario que el general de pueblos, tiene su aquél: Según Julián Aydillo San Martín, Zazuar provendría de Aza-or, "altura rocosa"; "en una colina", según Pascual Madoz. En “Santo Domingo de Caleruega”, 1170-1221, dedicado a Domingo de Guzmán, se menciona un documento fechado en Burgos a 30 de septiembre de 1177, firmado por Alfonso VIII de Castilla y elaborado por dos clérigos, uno de ellos el arcipreste de Sozuuar, identificándose el topónimo con el actual Zazuar. Sinceramente, aunque legos, esos datos nos ofrecen serias dudas: colina, altura rocosa o que Sozuuar haya dado en Zazuar, parece, a todas luces, excesivo, pues la altura es un ligero desnivel, si rocosa las bodegas estarían en otro sitio y que aislada referencia  - arcipreste de Sozuuar - aluda al cura de Zazuar, podría, fácilmente, ser pura especulación; todo ello dicho sin ánimo de menos cabo para Zazuar, población que nos parece admirable. ¡Que nos corrija quién por más instruido se tenga!.
 

Abandonamos Zazuar por la C 111 y, a 1.5 km., dirección Aranda, encontramos la localidad de Quemada, con su iglesia Parroquial de Nª. Sra. De la Asunción y su potente torre (XIII), un Cristo del siglo XIV y una imagen policromada de la Virgen con el Niño (XVI), así como los relieves de las columnas que soportan el coro. Sobre el río Arandilla, por el camino del Monte de la Calabaza, un puente romano de tres ojos, a 1 km. escaso de la carretera.

En Quemada, las bodegas históricas están, como en Aranda, bajo de las viviendas, con entrada por el propio portal o, más comúnmente, por puerta auxiliar en la misma fachada. También aquí queda un pozo público.

Quemada cuenta con industria tonelera, la Tonelería Aranzuelo, que aparte toneles para curar el vino, fabrica otros diversos artículos relacionados; incluso las bañeras de las habitaciones de Kinedomus Bienestar

En Quemada seguiremos la ruta tomando la BU 913, hacia Villanueva de Gumiel (tres mentiras – ni villa, ni nueva, ni de Gumiel -, según el castizo; forastero, claro).

En Villanueva es de interés el ayuntamiento (reloj del XIX), la Iglesia Parroquial de San Mamés (retablo y pila bautismal), el molino (río Bañuelos) y el puente romano, el viñedo y los paseos por el pinar (museo del resinero, “Menhir de la Pijotada”, el más pequeño de Europa, y la recogida del níscalo), pero esto lo dejaremos para ruta más específica porque hay que caminar y, en esta ocasión, no hay tiempo.

Bodegas históricas: otro pueblo, otra solución; en Villanueva la curiosidad consiste en que las bodegas se reparten en áreas específicas y en varios pequeños grupos por el municipio.

La BU 913 que atraviesa Villanueva nos lleva al cruce con la BU 910, donde tiramos justo de frente y tomamos la BU 912, dirección a Gumiel de Izán, próxima parada.



Gumiel de Izán es, desde 1965, Conjunto Histórico Artístico, gracias una muy buena conservación de la arquitectura tradicional, menos la histórica, potenciada por el Plan Especial de Reforma Interior y, posteriormente, con el Plan Especial del Conjunto Histórico de 1997. Durante el imprescindible callejeo por Gumiel, hay que atender al Alto del Castillo (buena vista del pueblo y del valle del Gromejón), intensamente horadado por bodegas y sus zarceras (respiraderos), cuyas entradas, junto a las de las viviendas, se reparten por buena parte del poblado, a sus casas, escudos, soportales de la Plaza Mayor, a los restos Antigua Muralla y de la Atalaya, la casa de Santo Domingo de Guzmán, la ermita de San Roque, el Arco de los Mesones y, muy especialmente a la imponente iglesia parroquial de Santa María, sus espectaculares fachada y retablo mayor y a su museo. En su término varios puentes de origen romano y varias ermitas, todo ello testimonio de su importante pasado y, junto con los mejores servicios y el mayor nº de industrias vinícolas y de vecinos de las localidades de la ruta, símbolo de su notable actividad y atractivo actual.
Gumiel de Izán, datada, al menos, de antes de 1042, es Villa Real desde 1326 y conserva en su archivo municipal importantes y exclusivos documentos históricos, como el Privilegio original, el Libro Becerro y otros.

Pisajística y deportivamente (bici de montaña, desde Aranda, a unos 17 km.), de este Gumiel (hay otro, cercano, apellidado del Mercado), siempre nos ha atraído el alto de San Lorenzo, que tiene una vista impresionante, preferiblemente a horas de mañana y de atardecer. Aunque nos apetezca, ya se sabe, el objetivo es otro y no hay tiempo, por lo que hay que dejarlo para otra ruta; Así que tomamos buena nota para ofrecerla cuanto antes.

Según la hora de partida de Kinedomus Bienestar y lo que nos hayamos entretenido en cada parada, es seguro que, si no antes, nos ha dado la hora de comer, para lo que podemos aprovechar en Gumiel de Izán, o llegarnos al siguiente punto, Quintana del Pidio (pidio = castillo), donde, en el Centro de Turismo Rural EL Soto, nos pueden servir una buena comida con productos y vinos de la tierra. En los salones del Centro tienen dos pozos de los que la antigua fonda y posada se servirían de agua, sin necesidad de acudir a la fuente pública.  En Quintana la arquitectura tradicional del vino, ha dejado una buena cantidad de bodegas, así como buenos lagares – algunos restaurados -, comparados con el tamaño de la localidad. Como otros tantos lugares, necesita una buena inversión para recuperarlos; también para su curiosa, y en peligro, iglesia parroquial. Interesante de ver el “campo de zarceras”, de las que cada día quedan menos. Hay varias casonas y escudos. También se conserva activo un palomar (de los “circulares”)

Respecto de las necesidades de dinero para que la iglesia no termine por hundirse, comentábamos con un parroquiano si su estado no significará que el cura no está en muy buenas relaciones con los que, en el pueblo, tienen dinero para echar una mano, puesto que sí parece haberlo en abundancia para la industria del vino. Extraña, así mismo, que no se haya arreglado en los pasados años de abundancia, en los que hubo para todo y todos; por ello pensamos que difícilmente lo habrá a corto plazo y que, en consecuencia, la iglesia peligra. Ojala nos equivoquemos.
En los pueblos de la ruta el vino es una parte esencial, no solo en el plano económico. Esto en Quintana es especialmente significativo; ¿quizás porque Quintana cuenta, según parece, con las vides más viejas - o de las más viejas - de la Ribera del Duero, dato que se nos antoja de interés, influencia y significado para la enorme repercusión del tema vino en la localidad?.

Bien, vamos a cerrar aquí y por ahora la ruta, dejando el paso por los siete pueblos que aun nos faltan de visitar para otro día. Antes, anotar que habremos pasado junto a más de 30 bodegas modernas, siendo imposible visitarlas todas, aunque verdaderamente lo merezcan, sea por su situación, su estética externa y / o interna, su organización de procesos de elaboración, etc. Podemos elegir alguna y disfrutar de que en general ofrecen visita a las instalaciones, poniéndonos al día de cómo se hace un buen vino, ofrecen catas y, evidentemente, su vino, aspectos que pueden aprovecharse en la medida que cada cual desee. Conviene confirmar información y horarios.

Evidentemente, las variantes que se puede dar a la ruta son tantas como cada viajero quiera y según sus particulares preferencias y lo que se entretenga en los lugares; así que cada cual elija.

Llegada la hora de tomar un tentempié o comer, en casi todos los pueblos hay donde o, si no,  lo habrá en el siguiente. Incluso alguna bodega cuenta con restaurante, como es la de Portia, en Gumiel de Izan.

¡Feliz viaje!.

PD: Recomendamos la ruta también para bicicleta de carretera. Son en total unos 100 kilómetros – la mitad el recorrido descrito en esta primera parte -, por el siempre interesante, bello, cambiante y diverso paisaje del Duero burgalés. Si además del recorrido en bici, se quiere  ver los puntos de interés, no tendremos tiempo en el día para retornar a Kinedomus Bienestar. Se puede prever o, si estamos avisados, ir con la “furgo” a recoger al grupo y bicicletas.
La variante para bicicleta de montaña, también posible e interesante necesitaría, evidentemente, más tiempo y estaría limitada a expertos, por las distancias y exigencia de la orografía. Y ya puestos, ¿por qué no en moto todo terreno o en caballo?.